Gabriel abrió los ojos, o al menos creyó que lo hacía, pero era como si tuviera una película oscura sobre ellos. A su lado las voces no cesaban.
—¿Todavía crees que va a sobrevivir? —decía una.
—Ya pasó una semana, si no se ha muerto hasta ahora, no creo que se muera, pero no esperes que despierte