El rostro sonriente de Maya era digno de verse mientras regresaban a Suiza. Habían decidido tomar un vuelo privado, ya que Maya tenía que regresar a los ensayos y no querían interrumpirle la luna de miel a Alex y a Cara junto con el resto de la familia.
—¿Qué? —preguntó Lucio sonriendo—. No puedes