—Maldición —murmuró Reed, y se levantó de un salto—. Stela...
Era evidente que se había ido de la cama desde hacía rato, pero él había estado demasiado cansado para darse cuenta.
"¡Tenías que ser tan bruto, Morgan!" se recriminó mientras se ponía el primer pantalón de pijama que tenía a mano. "¡No