—Voy a entrar por una de las ventanas de atrás —dijo él.
—¿Estás loco? —le espetó Marianne—. Si te agarran nos vamos a meter en un problema peor.
—No tenemos otra opción —afirmó Gabriel, porque le preocupaban más las consecuencias de dejar a Astor salirse con la suya que las de entrar ilegalmente