Blackthorne llamó a gritos a los empleados; casi una docena de hombres y mujeres acudieron en su ayuda; uno de los miembros de la serpiente negra se ofreció a llevar a Emma en brazos, pero su superior se negó; alegando que el mismo se encargaría de su esposa; el hombre se limitó a abrirle la puerta, bajando la cabeza en señal de aceptación. Otro de sus hombres le esperaba afuera con la puerta trasera del auto abierta para que abordaran y así partir de inmediato rumbo al hospital más cercano. Ch