Mundo ficciónIniciar sesiónContinuación...
Veo la rayita y no puedo creer lo que estoy viendo, mis ojos se llenan de lágrimas y mi corazón late cada vez más rápido, mis manos sudan y siento como las rodillas se me debilitan. Al parecer Sebas se desesperó y se paró a ver que sucedía, pero yo seguía ahí, parada. Sin saber que hacer o decir.
—¿Qué pasó, hermosa? —preguntó al entrar al baño y







