Mundo ficciónIniciar sesiónDesperté porque por alguna razón el sol daba en mi cara, pero en mi habitación NO me daba el sol en la cara, siento un brazo super gigante que pasa por mi cintura. Intento voltearme, pero al moverme este me pega más a él, apretando el agarre. Y me pongo a pensar, si estoy en casa de Sebas.
—¡Oh no! ¡Sebastián! ¡Despierta!—grito y este despierta asustado.







