Mundo de ficçãoIniciar sessãoCameron asintió en silencio, la música llenó el espacio, recordó que estaba en la limusina. Isabella tenía sus mejillas sonrojadas en un exquisito rosa pálido, sus labios rojizos e hinchados, las respiraciones de ambos se estaban estabilizando.
—Quédate conmigo. —pidió Cameron. Isabella se apretujó al pecho de él. Y este respondió rodeándola por su cintura.
—Mañana trabajo temprano, Beckett. —Cameron hizo un gesto con sus labios.
—No necesitas trabajar. —dijo él, pero







