Mundo ficciónIniciar sesiónMadox no podía creer lo que veían sus ojos. Delante de él estaba su pajarito, no, sus pajaritos porque ya sentía que aquel par de bolitas que crecían dentro de él, eran también suyas. No pudo evitar que su pecho comenzara a latir, pero automáticamente los nervios lo invadieron.
-Señor, señor- la voz de una de las encargadas lo llamó- Necesita pasar a la pista-
-Cállese- Madox se giró y le gruñó. Estaba muy temperamental en ese momento y en un dilema mental. Tenía que concentrarse







