**Sienna**
El resto de la tarde transcurrió borroso. Mamá y papá llegaron a casa, llenando la casa con su charla habitual sobre el trabajo, mientras Jaxon y yo nos sentábamos en extremos opuestos del sofá, fingiendo ver la televisión. Solo nosotros sabíamos la verdad: el calor entre nosotros se había interrumpido por mis calambres, dejando algo tácito e inacabado.
Pero si Jaxon estaba frustrado, no lo demostró.
Toda la semana se convirtió en algo completamente diferente. Un cuidador.
Cada mañan