**Sienna**
Sus labios bajaron hasta mi cuello, lentos y posesivos, dejando fuego a su paso. Me agarré a su camisa como si fuera lo único que me mantenía anclada, pero mi cuerpo se inclinó hacia él de todos modos. Cada segundo se sentía más fuerte que el anterior: el crujido del armazón de la cama, el roce de su mano, mi propio y agudo jadeo.
"Jaxon..." Susurré, pero sonó más a súplica que a advertencia.
Él levantó la cabeza, sus ojos fijos en los míos. Su sonrisa había desaparecido, reemplazada