-No te creo, así que déjame en paz. –Le dije con el ceño fruncido.
-Soy amigo de Elías, fui yo quien te dejo la carta debajo de tu habitación y también vi que sacaste a tus padres de la oficina. –Me dijo y me quede en shock.
-Yo no hecho nada, no sé de qué me hablas.
-Ahora me vas a creer. –Dijo llevo sus manos en la parte de atrás de su pantalón, pero me mantuve fuerte, o talvez este hombre dice la verdad, saco un teléfono de teclas y llamo. –Toma es Elías, respóndele y dime si sales de la d