37| Alex.
Fue una mañana tensa, sobre todo cuando insistí a Gabriela que yo llevaría a mi hijo a la escuela y no el chofer.
Pero unos minutos antes de llegar, tomé la desviación hacia el hospital. El niño miró sorprendido.
—No es por aquí, mi escuela —dijo con inocencia, y yo le acaricié el cabello.
—No, claro que no. Vamos a visitar a un amigo, es un doctor. Solamente es para ver que estés saludable —mentí, y me sentí sucio al hacerlo.
Cuando llegamos al hospital, mi amigo nos recibió.
—Hola —saludó a