Yeison había desaparecido, ya no era una simple preocupación o una exageración. Definitiva y absolutamente, Yeison había desaparecido.
Eran más de las dos de la mañana, y Alexander y yo estábamos sentados en la sala de mi casa. Alex caminaba de un lado para otro, agarrándose las sienes. Parecía que la cabeza, en cualquier momento, podría explotarle.
No sabíamos cómo había pasado. Simplemente, el muchacho se había desviado de su ruta hacia la universidad. El esquema de seguridad del círculo bajo