193| Alex.
Cuando me puse de pie, los presentes vitorearon mi nombre. Ahora, oficialmente, ya era el cacique del círculo bajo. Como el mismo Alfredo lo había dicho, me había convertido en lo que más temía, y ya no había marcha atrás. Habíamos tomado todos juntos esa decisión y teníamos que enfrentar las consecuencias.
Los aplausos terminaron un rato después, y entonces al fin estuve libre de esa obligación, por ese momento. Bajé, aún con la corona sobre mi cabeza, que pesaba como si estuviese hecha de oro