154| Alex.

Federico presintió el ataque un solo segundo antes de que sucediera. Como si sus instintos se hubiesen activado en ese momento, saltó sobre mí, empujándome de la silla, y ambos caímos al suelo mientras el dron disparaba sobre la mesa.

Escuchamos cómo las balas rompían la madera y perforando el mantel. No parecía ser un arma de un calibre muy alto, pero sí lo suficiente como para llegar a matarnos.

Mientras estaba en el suelo, cubierto por el cuerpo de Federico, volteé a mirar hacia Máximo. El h
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