No pude negar que la sensación que se envolvió en mi cuerpo era potente y más bien preocupante. La propuesta de Federico era un poco excesiva, pero yo sabía por qué lo hacía.
Sabía que querer acostarse conmigo no era simplemente por el hecho de querer acostarse conmigo; era porque quería encontrar en mi cuerpo las respuestas a sus preguntas. La gran pregunta: saber si yo aún sentía algo por Alexander.
Yo sabía que sí, que aún sentía cosas por Alexander, a pesar de todo lo que había sucedido. No