Era una mañana de lunes, lo cual marcaba el inicio de una nueva semana, se podía sentir una ligera brisa fresca en el ambiente y en las calles se observaba a la gente empezar a andar para comenzar con sus actividades de ese día y algunos caminaban rumbo a sus trabajos.
Justo en esos momentos en varias empresas de mensajería se podía apreciar a los trabajadores cargar las cajas que ese día debían entregar, justo uno de esos camiones llegaba a la residencia Sartrius.
El mensajero tomo una caja y