Tanto Vincent como Sophia quedaron cara a cara en el pasillo de la segunda planta.
— No vayas. — Dijo Vincent seriamente.
— ¿No ir? ¿Hablas de mi trabajo? — Preguntó ella confundida. — No entiendo que sucede, pero no puedo faltar, es mi veterinaria y ya falte demasiado últimamente.
Ella se dispuso a continuar su camino rumbo a la habitación donde había dejado su bolso, cuando Vincent la detuvo de la muñeca impidiendo que avanzará.