Punto de vista de Chloe
No dormí mucho después de esa noche.
Mi cuerpo estaba cansado, pero mi mente se negaba a descansar. Drake yacía a mi lado, silencioso y distante, con una presencia pesada pero inalcanzable. Cuando llegó la mañana, ya estaba vestido, de pie junto a la ventana dándome la espalda, mirando hacia afuera como si la ciudad más allá de los muros importara más que la mujer en la cama.
—Drake —dije.
Se giró despacio. —¿Qué pasa?
—Tenemos que hablar —respondí.
Miró su reloj. —Ahora