—Y usted… ¿Cómo está? —
—Bien, gracias por preguntar—
Se acomoda en la cama y mira el techo, tiene sus manos sobre su pecho y puedo notar que algo lo inquieta, se vuelve a mover levemente en su lugar sin despegar la vista del techo, es como si buscara en su cabeza las palabras adecuadas para decirnos que tiene en mente.
—Hijo, puedo notar que algo te perturba… dinos ¿Qué sucede? —Su voz paternal es tan tierna, que me conmueve.
—¡Quiero ir a cazar! — Grita emocionado y se sienta en la cama, la f