Enseguida me asomo y veo cómo se pierde entre los arbustos, moviéndose de forma ágil y sin miedo.
Me doy un baño y me siento en la orilla de la cama, una enorme sonrisa se dibuja en mis labios al ver que Ares vino a buscarme, a pesar de todos los peligros que corre… vino.
—Él… él vino por mí—
Mi corazón late de alegría y emoción, cierro los ojos y siento como la esperanza vuelve a nacer en mí. Me pone un poco melancólica tener que dejar otra vez a Hades, pero ahora entiendo que… tiene que estar