—Seré tuya. —Lo miró directo a los ojos, su disposición como siempre le fascinó. —Si ayudas a mi hermano, si me devuelves a mi mejor amiga, yo seré tuya.
—¿Qué? No, no lo permitiré. —Einar tiró de ella.
—¡Roy está muerto! —Gritó conteniendo las lágrimas e ignorando el dolor que la destruye desde adentro. —Engla está ahí afuera y puede volver a ti. —Volvió la mirada a Leviatán. —Rompe cualquier código que tengas y ayuda a Einar, trae a Engla y juro por Dios que me iré contigo, trataré de amarte