― ”Ay, pobrecita” —exclamó Rosa con ironía. —Mi madre murió de esa desconocida enfermedad cuando yo era más joven y no por eso me volví loca como ella. Además debe ser como una salvaje, sin educación, no sabemos qué clase de conductas y vicios tiene… ¿Por qué no le dices a Ricardo que investigue a su noviecita? Ella debe tener una especie de pariente por ahí… ¡Que él se haga cargo y no tú! —ordenó Rosa, esperando dejar claros sus puntos.
—Bueno… De hecho… ella tiene una madre desconocida, pero