―... Entonces, esta clase de blusas te servirán para cualquier clase de trabajo que encuentres… Desde vendedora, hasta asistente ejecutiva… Son una excelente opción… ―me explicaba Ricardo, cuando Vanya se dirigió a mí y me ayudó con unas prendas que tenía en mis brazos.
―Mira Ricardo, la pobre ya está cargando mucha ropa… ¿Por qué no vamos a medirte todo esto? ―sugirió Vanya, llevándome del brazo.
―¿Qué dices? ¡Ah, sí! Debe medírselo… Vayan, vayan… Y toma, toma, también quiero que te pruebes