—Lo se amor, te amo—.
—Tengo que ver a mi bebé que hora es—. Muerdo mis labios.
—¡Darían!
—Lo siento amor pero todos pensábamos que ibas a invernar, o algo así—. Achina sus ojos. —Son las cinco treinta de la tarde amor—. Se levanta y me mira.
—¿Que?, mi bebé debe estar preocupado, quien me manda a mi estar usando dones que aún no controlo—. Se levanta de la cama y empieza a dar vueltas, la miro embelesado.
—Emily—. Digo casi gimiendo.
—He dejado a mi monstruito solo todo el día—.
—Mi luna—. La