Catalina Abrego
Esto, no es cierto… mis ojos me están engañando. Mi corazón se aprieta, siento como mis pulmones comienzan a quemar por la falta de oxígeno. Vamos Catalina respira… esto, no puede ser real. Pero si lo es ¡Dios! ¿Qué significa todo esto?, me quedo plantada, en el marco de las enormes puertas. Mientras siento que mis pies se fundieron con el piso de mármol.
-¿Qué te sucede mi pequeña Catalina?, no te esperabas que en realidad, tú presencia en esta casa solo sea para remplazar a la