Olivia
•
—¿Qué? —exclamé, con los ojos muy abiertos por la conmoción.
Aunque sentía curiosidad, nunca pregunté cómo había sucedido todo porque sabía que solo me dolería más.
—Sí, no te lastimaría así a propósito —me aseguró—. Tuve una noche de mierda ese día, así que decidí ir al bar. Conocí a Sandra allí y me emborraché. Ella se ofreció a acompañarme a la casa porque estaba muy borracho y cuando desperté por la mañana, la vi en mi cama con nuestra ropa esparcida por el suelo.
Aunque ya había s