Me desperté cuando mi teléfono vibró hasta caerse de la mesita de noche.
Todavía medio dormida, extendí la mano hacia él sin abrir bien los ojos.
Entonces vi la fotografía.
Yo estaba sonriendo.
Sonriendo de verdad.
Lucien estaba a mi lado, con su mano alrededor de la mía mientras salíamos del museo.
Durante un segundo, olvidé todo lo demás.
Recordé aquella tarde.
Las galerías tranquilas.
El café.
La forma en que Lucien me había mirado cuando creía que yo no estaba prestando atención.
El calor d