Perspectiva: María Martínez López
La luz del sol matutino bañaba la terraza de piedra blanca en Valencia, calentando las baldosas bajo mis pies descalzos. Una maceta de cerámica llena de jazmines en flor reposaba cerca de la barandilla, y el vapor que ascendía de mi taza de porcelana blanca desprendía las notas ricas y oscuras del café recién molido mezclado con brioche tostado. Era una mañana tranquila y dorada, de esa quietud que antes se sentía frágil, como un vidrio a punto de romperse bajo