Perspectiva: Max Martínez López
El aire de la mañana en Madrid era gélido, cortando directamente a través de mi pesada chaquetilla de chef de lona mientras me encontraba en el centro de nuestra flamante cocina. Fuera, tras los cristales de suelo a techo, la ciudad se iba despertando lentamente bajo un cielo invernal pálido y escarchado. Adentro, el espacio era enorme, brillando con filas de fogones de acero inoxidable de última generación, mesas de preparación impecables y unidades de refrigera