Ya que ella no es ninguna damisela en apuros y a Ascher le encantaba ver cuándo no se dejaba pisotear, luego de una rato hablando cómodamente, Ascher voltea a su chica y la abraza por detrás dejándose llevar por los movimientos del yate como un vals de lado a lado.
Apoya su barbilla en su hombro y Holly gira un poco para besar su mejilla, él también voltea su rostro para verse y sentir aquel calor de su aliento fresco de menta, frotan su nariz con la suya y disfrutan del viento que sopla hacia