Por Antonella.
Nos bajamos del avión y nos instalamos en un hotel, no era un hotel internacional, pero no estaba para nada mal.
Era bastante lujoso, la habitación era cómoda, la de Fabián estaba pegada a la mía.
Almorzamos juntos y luego nos dirigimos a la productora, que sí era internacional.
Por suerte Fabian dominaba el idioma italiano, porque yo solo entendía dos o tres palabras.
Los documentos del contrato ya los había firmado en mi país, pero tuve que firmar unos papeles por un seguro sob