Capitulo 10.| El trato sigue vigente.
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Aquella avasalladora injusticia me partía el corazón y lo retorcía cómo si tuviera contracciones, a mí hija le habían arrancado su inocencia y yo dejé que sucediera. Ella pudo ir a la universidad, pudo haber sido feliz pero yo dejé que ese hijo de puta la lastimara.
Hacía mucho tiempo que no me sentía tan mal, la oleada de dolor, tan viva y punzante crecía a cada segundo.
Un cable de acero me ceñía el pecho con tanta presión que me pareció sentir que me ahogaba y tuve que