Mundo de ficçãoIniciar sessãoCAPÍTULO CUARENTA Y OCHO
Alexander
- No entiendo aún el porqué de tus ansias de seguir impartiendo clases - se movió en su despacho, la observé mientras movía papeles de un lado a otro para tomar uno firmar y coger otro y también firmar haciendo de ellos una pila.
- No es como una necesidad de enseñar - le comenté mientras me sentaba frente suyo, sus ojo







