Diana Rodrigues
No podía creer lo que me estaba pasando, mi padre iba en el mismo coche que yo hacia el palacio. Parecía un sueño, pero no lo era. De repente, mi vida se convirtió en un libro en el que podía pasar cualquier cosa. ¿Cómo reaccionaron mi madre y mi hermano?
El viaje al palacio estuvo lleno de emociones contradictorias. El corazón se me aceleraba cuando iba a decirles a mi madre y a mi hermano que mi padre estaba vivo. Ese hombre que, durante tanto tiempo, creímos muerto.
Tenía p