Al rato, me da un poco de apetito y decido ir a la cocina para prepararme algo de comida. El apetito no es tan fuerte, pero de todas maneras necesito comer algo antes de irme a la cama y dormir. Ya han pasado algunas horas desde que leí esa carta, y no dejo de sentirme mal. Sí, así es como me siento.
Algo de comida ligera no suena mal. En poco tiempo reuno sobre la isla de la cocina todos los ingredientes que voy a necesitar para preparar ese platillo y me sumerjo en la situación. Dios, es impo