Daniela bajó instintivamente la mirada. —Sebastián, adelante.
Viendo su expresión imperturbable, Sebastián sintió una irritación inexplicable.
Tiró con brusquedad de su corbata y dijo en voz baja: —No puedo ir al divorcio mañana.
El cuerpo de Daniela, que estaba sentada muy erguida, no cambió en lo absoluto.
Con lo que había pasado hoy, Daniela suponía que el divorcio no sería fácil. Sin embargo, cuando Sebastián realmente tomó esa decisión, Daniela todavía sintió un fuerte peso en su corazón.
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