Capítulo 29

Ella seguía con sus ojos fijos en el —Y-yo... yo no sé... no sé de qué hablas... ayer...

La miro desolado — mentir no es aceptable.

Eso la callo de golpe, y desvaneció cualquier tipo de excusa

—Pero habías dicho que no lo recordabas...

—No lo hacía. —confeso —No lo recordé hasta esta tarde.

Las cartas del juego habían sido colocadas y ella solo esperaba el siguiente movimiento. ¿Pero como iba a ganarle a Julian Anderson? Él era el chico listo, el estratega, la cabeza en todo, si ella manejaba l
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