—Cami, hija, ¿cómo estás? ¿Cuándo vienes? —Ya no se le escucha la voz como la Macarena fuerte y controladora.
—No lo sé mamá, Alba se acaba de casar y me ofrecí ayudarle con la mudanza —responde Camila.
Macarena sabía que Alba se casaría y que esta no la había invitado, sin embargo, permitió que Camila fuese.
—De acuerdo.
—Pero… ¿Está todo bien mamá? Es que después cuando termine, voy a empezar a estudiar aquí y bueno, también a vivir con Camilo.
—Espero que alquilen con una habitación extr