Capítulo 40. Conspiración o casualidad
Vaquero miró a ambos.
—Sí, me acaban de entregar los resultados.
—Por eso no me contestaban de la aseguradora —les reclamó Maddison—, tomaste mi auto y lo sacaste de la aseguradora para revisar sabe Dios qué, porque pagaste con mi auto tu rabia, yo solo quería hacer un favor a tu madre.
— ¿A quién diablos le importa esa lata de sardina? —Espetó Logan—. Te estoy dando cualquiera de tres vehículos seguros, confiables y completamente nuevos y estás empeñada en recuperar ese cacharro.