capitulo 87. El futuro brillante comienza a romperse.
POV VANESSA:
En el hospital nos atendieron con mucho cuidado nuestras heridas eran graves, profundas, como cicatrices de la oscuridad que nos había envolvido, pero no de muerte. Gracias al cielo, no de muerte. Mis niños no se movieron de mi lado en ningún momento. Ámbar con sus manos agarradas a mi camisa, Matias acurrucado en mi regazo, como si supieran que solo ahí estaban a salvo. Después de tanto tiempo, por fin sentía que podía volver a respirar, de verdad respirar, no con ese nudo de miedo en la garganta ni con esa presión de desesperación en el pecho o con la incertidumbre de lo que vendría a continuación. Respirar aire limpio, aire de vida y de esperanza. De una vida normal y cotidiana en la que el peligro más grande era quemar la cena o llegar tarde al trabajo.
Leonardo tuvo que ir a cirugía de urgencia por la herida en la cabeza, el médico dijo que habría sido fatal si no lo hubieran atendido a tiempo. Horas después, ya estaba junto a mí en la habitación, acostado en la ca