Eric me estaba besando y sus labios sabían tan dulce que podría comérmelos durante todo el día. De alguna manera me hacía sentir muy bien su tacto, sus manos sosteniendo mi cintura provocaban una tembladera en mis piernas.
Había caído en la red de otro Watson... Sin querer... ¿Acaso eso era amor? ¿O simplemente un capricho que se estaba creando en mi mente y corazón?
Él se separó lentamente, lo suficiente como para inhalar su cálido aliento, que por cierto olía a menta. Nuestros ojos conectaron