—Lo siento... No debí de haberme precipitado en adelantar las cosas. Por mi culpa Dante te lastimó otra vez —habló Eric, rodeándome con sus fortachones brazos.
—Creo que ya es hora de que se le meta a la cabeza que no me volverá a tener —respondí, animándolo.
Cerré mis ojos mientras inhalaba su perfume porque me sentía protegida y querida. Eric tenía algo en su esencia que me llamaba la atención, me hipnotizaba y dejaba embelesada con solo sentir su cuerpo pegado junto al mío..
Era un sentimien