Me estaba terminando de arreglar con un vestido sencillo y suelto para mi comodidad. Tenía un estampado de flores y lo consideré apto para la ocasión, incluyendo un short negro debajo por si el viento soplaba muy fuerte y levantaba la falda.
Me apliqué un poco de maquillaje que me ofreció mi madre ya que ella tenía muchísimos productos porque trabajaba como vendedora en una tienda de maquillaje bastante famosa en la ciudad. Le solían regalar lo que ya no querían.
—¿Y dices que no es una cita? —