—Eh, no lo sé, la vida en Nueva York no es como se pinta en la películas. Ya sabes, el ajetreo y las mañanas son terribles, casi nunca consigo taxis para ir a la universidad, y eso que me despierto temprano para poder llegar diez minutos antes al campus, sin embargo todo es...
—Si, si entiendo a lo que te refieres, pero, lo que quise preguntar es, ¿De quién huyes?
Frunzo el ceño.
—¿D-de qué hablas? —titubeo llevándome un mechón de cabello tras mi oreja.
—Sabes de lo que hablo Annie, no soy ton