—¿No piensa saludarme?—la voz de Luca me saca de mis pensamientos.
Volteo a verlo, sus ojos me miran expresivos.
—Hola—susurro y beso sus labios en un corto beso.
Me separo de él para sonreírle, me guiña el ojo de forma coqueta.
Nos marchamos del edificio, adentrándonos en las calles abarrotada de autos.
Ya llevamos tres horas de recorrido, Luciano se ha quedado dormido con la cabeza apoyada de la ventanilla del auto.
Y Sussan escucha música con sus auriculares puestos.
Volteo a ver a Luca, s