En la extravagante casa de los James, la quinta familia más rica en Braeton, Luca James se estaba ahogando con licor. Su rostro estaba sonrojado, sus ojos rojos y su cabello despeinado. Tragó otra copa de brandy, con la esperanza de aliviar la creciente incomodidad en su pecho.
“Señor, hay un hombre aquí para verlo”, una sirvienta llamó su atención desde el interior de su estudio. “Dijo que su nombre es el Señor Holmes”.
“Déjalo entrar”, respondió Luca en una voz ronca, su corazón acelerando p