Nuevamente el hombre de Dante intenta levantarme, pero vuelve a causarme dolor, no puedo evitar gemir y llorar de dolor, rogándole que se detenga, que me suelte.
Dante inmediatamente está frente a mí diciéndole a su hombre que se vaya antes de que lo mate él mismo, luego me mira con una cara de preocupación, sus manos van inmediatamente a mi vientre tocándolo suavemente como si tuviera miedo de encontrar alguna herida en el, jamás he visto a Dante así o con cualquier emoción que no sea crueldad