CARMEN
Oigo el chirrido de la puerta del baño al abrirse y el corazón me da un vuelco. La ducha sobre mi cabeza está cayendo caliente, pero el sonido de los latidos de mi corazón es el que retumba en mis oídos. Se oye el crujido de la ropa e inhalo un suspiro, sabiendo que se ha desvestido cuando sus pasos se dirigen hacia la cortina de la ducha, la única barrera que nos separa.
—¡Para!— Le suelto y se detiene.
—¿Has cambiado de opinión, Carmen?— Su profunda voz saluda mis oídos. Suena más cali